Aquellos rincones de Vietnam que sólo una moto te puede mostrar

Siempre que me preguntan digo que Vietnam es mi favorito en lo que hasta ahora hemos recorrido en nuestro viaje por el Sudeste, y creo que gran parte de ese favoritismo se debe a la forma en que lo recorrimos, esto es, en moto. Las motos nos llevaron a lugares donde los colectivos no llegan, o por caminos que habitualmente no toman; gracias a las motos vimos otro Vietnam, menos turístico y más autóctono; conocimos ciudades como Viettri -que si bien “no tiene nada”, para nosotras tuvo un encanto que hace que la recordemos con una sonrisa- y pueblos de montaña perdidos en el mapa; entre talleres mecánicos y lluvias arreciantes nuestra tenacidad fue puesta a prueba más de una vez y superamos obstáculos que nunca antes se nos hubieran presentado en un bus. Nos invitaron a un cumpleaños, en los puestos de frutas más de una vez nos regalaron sus productos, y familias vietnamitas nos ofrecieron refugio de la lluvia en sus almacenes de ruta, comunicándose con nosotras sobre todo con sonrisas y gestos, a falta de idioma que nos uniera. Estas cosas posiblemente no hubieran sucedido viajando de modo “tradicional”; anécdotas hay muchas pero el espíritu de esto es mostrarles un poco de todos esos lugares a los que llegamos gracias a nuestras motos. Ajustense el casco que ya salimos!

Todo viaje de carretera requiere música para ser completo, y para cada lugar, hay una canción que te transporta. Las que elegí acá estaban entre mi lista de reproducción, y cosas mágicas pasaron mientras las escuchaba. Los invito a escucharlas mientras leen. 

Sapa y alrededores

Scar tissue – Red Hot Chili Peppers

Y qué tiene de inexplorado Sapa, si todo el turismo se concentra ahí? Ciertamente es así, pero a escasos kilómetros de distancia la aglomeración de gente cambia, y lo que prevalece es el paisaje.

Por caminos de montaña sinuosos, que bordean escarpados precipicios que por momentos no dan lugar a error, se ven infinitas montañas rodeadas de nubes. Cubiertas de árboles, muestran muchos tonos de verde, de a ratos más claros, de a ratos más oscuros, un manto uniformemente heterogéneo, con una textura que de lejos parece esponjosa. Los valles que forman están escalonados, sembrados de arroz que crece con un verde brillante que destaca, millones de briznas que dan ganas de acariciar con la mano abierta y sentir esa sensación de cosquilleo, la misma que se siente al acariciar el pasto cuando está un poco largo y es suave. A veces los valles se ocultan por completo en un mar de nubes, y mirar hacia abajo es como mirar dentro de la fuente donde se mezcla el algodón de azúcar; las nubes se atreven un poco más y por momentos se posan sobre el camino, hace frío y se siente húmedo cuando se respiran las nubes!

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Tampoco faltan los ríos de montaña

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Nuestro recorrido nos llevó por pueblitos perdidos como Sin Ho, Ta Phin, Pong Tho, todos cerca de Sa Pa pero lo suficientemente alejados como para que sientas que el paisaje es sólo para vos. Les gustó Sa Pa? Preparen malla y bronceador que nos vamos a la playa!

*El recorrido por los alrededores de Sa Pa fue tomado de la guía de viajes www.vietnamcoracle.com , para con la cual estamos eternamente agradecidas.

La playa de Bien Tien, Cam Ranh

The science of selling yourself short – less than jake

A 40 km al sur de Nha Trang se encuentra la ciudad de Cam Ranh. Ciudad costera que misteriosamente no explota turísticamente ese atributo, es el hogar de la playa más linda que vi en Vietnam, la oculta playa de Bien Tien.

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El camino a Cam Ranh ya es alucinante!

Para llegar tenemos que tomar un desvío por un camino menor, aunque sorpresivamente señalizado con una flecha. Ahi vamos entonces, con el sol en la espalda a disfrutar del mar! El camino es fácil, en su último tramo arenoso (cuidado con perder el equilibrio) y rodeado de vegetación. Por la zona hay algunos chivos que van y vienen, comiendo cualquier planta que se les cruce. Sin andar mucho bajamos a la playa a la primera oportunidad, y sonreímos, que más se puede hacer? La arena es blanca, el mar verde y el cielo azul, con algunas nubes para completar el colorido. A cierta distancia, las colinas rocosas abrazan y contienen la costa, por lo que el mar es calmo y bien transparente. En el agua nos vemos los pies tan claramente como si estuviéramos en la arena, también se ven peces (no muchos), blancos atigrados que van y vienen por la costa. No queda más que relajarse, tomar sol y disfrutar del paraíso que es Bien Tien, mi lugar favorito de Vietnam.

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Como si fuera poco, cerca de la playa hay un camino que tiene las vistas marinas más espectaculares que hayamos visto hasta ahora. Esta ruta se extiende por unos 17 kilómetros, y al ser montañosa nos da una perspectiva en altura del paisaje que nos acompaña.

Yendo pegadito a los acantilados, se ve el mar. Eterno, calmo -estamos en una bahia- con alguna que otra ola rompiendo suave en la costa, se extiende y se pierde en el horizonte, salpicado de islas también montañosas, cubiertas de árboles y rodeadas de rocas. Su color entre azul y verde se ve intensificado por el brillo del sol sobre él. Cada tanto se puede ver alguna que otra playa, inaccesible desde la ruta a no ser que nos aventuremos a desdender entre las rocas, cosa que por el momento no vamos a hacer.

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Haciendo pavadas en las rocas 🙂

Después de una curva se abre ante nosotros un paisaje de postal. En un estrecho formado entre el continente y una isla cercana, muchos barcos están anclados, algunos en un muelle y otros simplemente reposando en el mar. Algunos blancos, otros verde agua o azules, forman un grupo bastante pintoresco de ver; en la costa de la isla hay un edificio que parece ser un resort, con sus muchas ventanas viendo hacia el mar, algunas de ellas encendidas con la luz de sus habitaciones. El paisaje es por demás hermoso y las áreas de descanso de la ruta están puestas estratégicamente para que nos paremos a verlo y disfrutarlo. Después de un día de playa, podemos regalarnos un atardecer desde los miradores, antes de volver a nuestras motos y seguir la aventura. Preparense que se viene una ruta que hasta de nombre ya impone presencia…

*Esta playa la descubrimos gracias a www.travelfish.org , otra de nuestras guías maestras de viaje por el Sudeste Asiático.

Ruta Ho Chi Minh

Cotton fields – Creedence

El paisaje es el que predomina en todo Vietnam, montañoso y repleto de arrozales. De a momentos la ruta discurre entre las montañas, con laderas rocosas que se alzan a nuestro lado, y con paisajes que caprichosamente se dejan entrever entre la vegetación que se encuentra a la vera del camino, para luego volver a ocultarse tras de ella. Por esta ruta viajamos cuatro días yendo al sur. Emblemática e histórica, la ruta Ho Chi Minh merece una mención de honor en mi listado. Lamentablemente no hay muchas fotos de “la Ho Chi Ruta” (nos encariñamos tanto con ella que hasta le pusimos un apodo) y es que si hubiésemos parado a sacar una en cada lugar que nos gustaba, no nos alcanzaba la visa -o la vida- para fotografiarlos todos.

Lo que puede describir un poco el cariño por la Ho Chi Ruta es la siguiente historia: estábamos promediando una jornada de viaje y teníamos que hacer un cambio de aceite, de modo que entramos en el primer pueblo que el GPS nos sugería. Sin mayores inconvenientes encontramos un taller, nos hicimos entender entre señas, y después de 15 minutos estábamos listas para seguir. Antes de volver a la ruta, paramos en un puesto a comprar frutas, teníamos mucho hambre y era lo único que había en la zona. La señora que atendía estaba comiendo un pomelo (en Vietnam hay unos pomelos gigantes, del tamaño de un melón chico) y no hablaba inglés, pero otra vez, entre señas, nos hicimos entender. Sólo le pedimos unas bananas, para no gastar mucho. Ella estaba muy entusiasmada porque paramos a comprar sus frutas, y nos trataba como clientes de honor. Tanto es así, que cuando nos dio nuestra bolsa nos llevamos una sorpresa. No sólo había puesto las bananas que habíamos elegido, sino que puso además otro manojo igual de grande, junto con un pomelo pelado y cortado, listo para comer. Esa mujer, con su humilde puesto de frutas, nos estaba regalando lo que normalmente vendería, simplemente por amabilidad! Tal es así la magia de la Ho Chi Ruta. Quizás así puede sonar banal -unas bananas y un pomelo- pero lo que cuenta es la actitud; esa fue la manera que la señora encontró para hacernos amigas por un ratito y siempre la vamos a recordar como La señora que nos regaló frutas en la Ho Chi Ruta.

Historias de Ho Chi Ruta hay muchas, no así fotos. Las pocas que tengo son de celular, pero las comparto con ustedes igual, a falta de algo mejor.

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Algunas están sacadas en movimiento desde la moto!
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Atardecer llegando a destino, en la querida Ho Chi Ruta

Bonus track: paisajes de la Ruta Ho Chi Minh

Here comes the sun – the beatles

En ese momento, llegamos a la parte más alta de una curva vertical y el paisaje me dejó sin aliento. Las montañas se desplegaban ante nosotras, a lo lejos pero igualmente imponentes, siempre cubiertas de verde, siempre hermosas. El sol asomaba entre las nubes, haciendo brillar el color único de los campos de arroz, también siempre verdes, también siempre hermosos. Se veían, resaltando entre las briznas algunos sombreros típicos vietnamitas, esos de paja con forma de cono que normalmente asociamos con China; eran los trabajadores del campo, plantando más arroz, cuidando el que ya crecía, yendo de un lado al otro, siguiendo probablemente una rutina que para mí era completamente nueva.

Sonaba esta canción y adelante mío se desplegaba todo eso que hace de la Ruta Ho Chi Minh un camino hermoso; sus montañas imponentes adelante y a los lados, se ven siempre tan impasibles, tan eternas y ajenas al tiempo. Y esta canción, en este momento justo, de esas maravillas que solamente los Beatles podían crear… El paisaje en si mismo no era diferente del que se ve comúnmente en Vietnam, pero estando ahi, en una moto, tan expuesta a su belleza, sin ventanilla o techo que se interpusiera entre mis ojos y el Todo, fue algo increíble de vivenciar. Mentiría si dijera que no se me aguo un poco la mirada; fue uno de esos momentos de plena conciencia, esos que de una palmada en la nuca nos dicen “ey, date cuenta donde estás!”. Y yo estaba ahí, en una moto – mi primera moto – recorriendo y viendo todo lo que un año  antes pensaba que vería, pero teniendolo frente a los ojos me di cuenta que es inmensamente más emocionante verlo que cualquier idea que pudiera haberme hecho.

El camino siguió discurriendo por zonas planas; la música cambió, el momento pasó, y lo que queda es esa fotografía mental de la Ho Chi Ruta, que espero se me quede grabada para siempre.

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