Un día común en Bangkok…

Es un día común en Bangkok, hace calor y está un poco húmedo, pero no parece que la lluvia salvadora vaya a venir a refrescar un poco todo. Yendo al Seven-Eleven en busca de tu desayuno diario, te intercepta la parte del menú matutino Tailandés que no te gusta tanto, el siempre presente tuktukero:

– Hello, Tuk Tuk?. Tu plan para hoy es ir al Gran Palacio, queda cerca y se puede ir caminando, no necesitas que el Tuk Tuk te lleve a ningún lado pero bueno, no responder es de mala educación, de modo que no con la mejor cara, le contestas. El tuktukero ofrece la milagrosa oferta de pasear por la ciudad en un tour de entre una y dos horas por el módico precio de 30 baht. Te suena a estafa porque es muy barato pero ya que estamos, quien sabe, capaz está bueno.

Subís al tuk Tuk y todo va bien hasta que el conductor te dice que necesita llevarte a una agencia de turismo, que a él le dan una comisión por llevar gente. Asi que ahí está el curro, no podía ser tan perfecto. En la agencia de turismo, quien te recibe es muy simpático y tiene como único propósito convencerte de comprar un paquete de viaje que él te arma, aunque le expliques que ya tenés el viaje planeado. Después de 15 minutos de escucharlo le decís que no vas a comprar su viaje y su simpatía se transforma en indiferencia; de pronto olvida como hablar inglés y deja de dirigirte la palabra. “Muy maleducado de su parte”, pensas, mientras volves a tu Tuk Tuk. Sigue el paseo, que finalmente consiste en dar vueltas por la ciudad e ir a los lugares que el conductor quiere porque le dan una comisión. Ya habías leído sobre esto, otros viajeros te habían advertido en foros y páginas pero no, vos igual caíste en la trampa del tuktukero. En fin, cosas que pasan… Después  de una hora y media el paseo termina y vos te querés ir volando al Gran Palacio, ya perdiste la mañana dando vueltas!

Llegando al Grand Palace, mapa en mano, un señor muy simpático te pregunta si necesitas ayuda. El esta cómodamente sentado en el banco de la plaza, con un paraguas de Batman color verde que usa para protegerse del sol. Aceptas su ayuda porque no querés perderte. El señor te pregunta de donde sos, y te empieza a contar de su vida; que fue monje por 15 años pero que ahora ya no lo es, que tiene una familia y es profesor en la Universidad. Muy simpático el señor. Le preguntas si estás en el camino correcto al Grand Palace y te dice que si, pero que ese día el Palacio no está abierto al público porque es un día de oración de los monjes, que mejor aproveches el día y vayas a un mercado flotante que no está lejos, y en seguida llama a un tuktukero amigo que se ofrece a llevarte por 20 baht, un oferton! El cuento empieza a ser conocido, sobre esto también leíste muchas veces: que un lugar está cerrado y que mejor vayas a otro, y el oportuno tuk Tuk siempre dispuesto a lllevarte… Y el señor parecía tan amigable! Le das las gracias y le decís que primero vas a ir al Palacio y si está cerrado volves, el señor y el tuktukero insisten, ninguno de los dos ya suena amigable  y finalmente tu supuesto nuevo amigo te termina diciendo que hagas o que quieras, que los argentinos son todos idiotas. “Muy grosero para ser monje” pensas, y te vas al Palacio que efectivamente está abierto, con hordas de turistas que entran y salen sin parar. Resulta que el Palacio cierra a las 15.30 y entre el tuktukero de la mañana y el monje que no era monje perdiste mucho tiempo y ya son las 13.30. No alcanza el tiempo, mejor cambio de planes: vamos a recorrer Chinatown, a ver si aparece uno de esos templos chinos que tanto te gustan. Estas ofuscada, perdiste la mañana y encima tenés como una hora en micro hasta Chinatown. Y que calor que hace!!

En el micro hay un señor sentado. Medio pelado, tiene un rodete hecho con los pocos pelos que le quedan, se moja las manos en la lluvia a través de la ventanilla abierta (si, empezó a llover con todo) y se pasa el agua por la cara. Muy particular. De pronto pregunta de donde sos, y empezas a charlar. Te cuenta que vivió en la India, que le gustó mucho aunque Nueva Delhi no;que fue profesor en la Universidad pero que ahora ya estaba jubilado y estaba estudiando Sánscrito para mantenerse activo; que tenía 76 años y su mamá de 94 años todavía vivía, que la gente en Tailandia es muy longeva… El señor es muy gracioso y de verdad quiere charlar, no quiere venderte nada, parece increíble! Hasta que te acordas de la señora que se desvió de su camino para acompañarte hasta tu hostel y que llegues bien; o la vez que no sabías que micro tomarte y le preguntaste a alguien que tampoco sabía, pero que enseguida te quiso ayudar y preguntó a uno y a otro, y de pronto tenías a tres o cuatro tailandeses debatiendo acerca de cual era la mejor opción para vos, con genuinas ganas de ayudar. Y te terminas dando cuenta de que la gente en Bangkok no es tan mala, que de hecho es todo lo contrario, que son realmente amables y que siempre están dispuestos a darte un mano. El micro llegó a Chinatown, tan rápido! Te hubiera gustado seguir charlando, pero intercambias un “Sawasdee ka” y te bajas, cámara y mapa en mano. El día no resultó como habías planeado, pero igual estuvo bien. Ya casi no llueve, volvió la humedad. Que calor! Es otro día común en Bangkok.

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